domingo, 12 de octubre de 2008
Tarde de domingo
Hoy, en la segunda mitad de la tarde, regresando a casa en un ómnibus que corría por Camino Carrasco y desembocó en Ocho de Octubre. La tristeza del paisaje, o mejor dicho, una especie de inmisericordia que descendía del sol parcialmente oculto por nubes bajas. Tristeza montevideana; es algo que parece percibirse físicamente. Muchos pasajeros que ascendían y descendían; quizá cada uno llevaba un pedacito de esa tristeza, que se derramaba sobre los edificios, sobre la calzada, sobre la acera.
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